Mar(t)ina


Martina,

me saben los labios a sal.

A sal marina,

Martina,

los labios me saben a sal.

Sal a la esquina,

Martina,

verás como huele a mar.

A mar salada,

Martina,

a sal marina del mar.

El viento sopla y se cuela

con el sol por las esquinas.

Juegan con la sal marina

a zambullirse en el mar.

Escucha atenta,

Martina,

rugir las olas del mar.

Las olas del mar,

Martina,

con su incesante arruyar.

Juan Guinea

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